¡Lo prometido es deuda! Estoy comenzando a transformar en videos mis experiencias africanas.
Aquí va un video que resume mis aventuras en África, con las fotos que tomé y las cartas que escribí y mandé a Venezuela durante mi estadía. / A summary of my adventures in Africa. The pictures I took and the letters I wrote and sent to Venezuela during my stay.
Espero lo disfruten. Acá los links:
Video 1: Cartas desde Africa
Video 2: Kenya travels: refugees camp, Naivasha, Maasai Mara, Orphanages, African wedding, etc
Video 3: Nagolie Nkera Children's Home, Kenya Orphanage.
Saturday, October 30, 2010
Thursday, January 14, 2010
Se Vende Un Pais Portatil
Escuchando la nueva canción de Rubencito desde mi excelente CD pirata “Cantares del Subdesarrollo”, la misma canción que dice “Se vende un país portátil… un lugar sin memoria donde ya nada sorprende, ni ver crimen indultado, o a un charlatán presidente… con héroes falsificados, ideales hipotecados y total mediocridad… que castiga al que es honrado… se vende un país portátil”… queda coincidencialmente ilustrado el encogimiento de brazos del venezolano y mi mente viaja simultáneamente por el desastre de país que nos hemos permitido tener, mientras mis preocupaciones se dividen entre la devaluación, el racionamiento de luz, la intervención de los bancos, el cierre de los centros comerciales, la falta de acceso a dólares, la peor navidad que hayamos tenido, la escasez de comida y artículos de todo tipo, la delincuencia desatada y pare de contar.
Llegué a Venezuela para pasar navidad, después de haberme ido hace un año a África como voluntaria de una ONG, en primer lugar porque creo profundamente en la cooperación social sin razas, nacionalidades ni credos, y en segundo lugar porque detesto que se me tilde de “oligarca” por el simple hecho de que mis abuelos y padres trabajaron duro por escapar de la pobreza y brindarme una educación y valores privilegiados, porque la verdad es que no tengo mayor riqueza que la que puedo construir con mis propias manos. La gente ha seguido mis aventuras durante todo este tiempo en aquel continente olvidado. Lo cierto es que después de llegar a Venezuela, las aventuras africanas han pasado a un segundo plano. La aventura esta en Venezuela, no en Kenia. Atrás quedó la emoción de ir a un safari salvaje o a un campo de refugiados.
No es que NO esté acostumbrada a los racionamientos de electricidad en Kenia, es que hasta los racionamientos de luz son más organizados y menos caóticos allá. Y además están mucho más justificados. En Kenia hay muy pocos ríos y lagos, es prácticamente un desierto, como pasear por Carora en el Edo. Lara, desde hace años son azotados por una sequía que ha mermado la producción agropecuaria. En Venezuela hay más ríos, lagos y recursos naturales, vivimos prácticamente en plena jungla amazónica, uno de los lugares con mayor pluviosidad del planeta.
Entonces lo que no puedo entender es cómo nos dicen que no tenemos luz “porque no ha llovido”. Sí, Compatriotas, es verdad que no ha llovido. Pero no tenemos luz porque nos dio flojera construir más represas, porque las únicas que hay, no fueron debidamente mantenidas, porque eran de la “Cuarta Republica”, de los cuarenta años de cúpulas podridas… y que aunque han pasado más de 10 años de Revolución “Bonita”, no nos ha dado la gana de construir más, de planificar y ejecutar mejor para adecuarnos al crecimiento poblacional y al calentamiento global y de brindarles el prometido “mar de la felicidad” a los venezolanos. Quizás con el fin oculto de tener una excusa futura para quitarle el suministro de energía a quien nos diera la gana, cuando nos diera la gana y como nos diera la gana.
Acabo de cumplir 30 años, estoy en mis años productivos dorados. Soy una licenciada con maestría y hablo inglés entre otros idiomas y, como el resto de mi generación, creo que ha llegado el penoso momento de admitir que ya tengo más contemporáneos afuera del país que adentro. Ya mis amigos están haciendo un tercer postgrado en el exterior, porque prefieren seguir devorando libros y pidiendo créditos estudiantiles, antes que volver al caos venezolano. A una de las pocas colegas que decidió hacer su vida en Venezuela, trabajar, casarse y tener hijos en el país: Ana Raimondi, le quitaron la vida a balazos unos criminales hace menos de un año. Fueron unos policías.
Mis viejos no están tan convencidos de irse, al fin y al cabo, el venezolano ha sido siempre más inmigrante que emigrante. Pero en mi generación, todo se ve clarito, nos guiamos bajo la nefasta máxima “el ultimo que apague la luz” (si es que va a haber luz que apagar). Nos graduamos en pleno Paro Nacional y en pleno florecimiento de la Quinta República.
Solo espero que la generación de las “Manos Blancas”, del Movimiento Estudiantil, quienes han demostrado tener mucho más compromiso con el país que los “treintones” de la actualidad, no se desanimen al salir al mundo real y no terminen “huyendo” de la realidad venezolana. Sé que no soy la más indicada para pedirles esto, pero ¡no se vayan por favor!
No se desanimen cuando no encuentren trabajo. No se desanimen cuando su salario apenas les deje sobrevivir; cuando no puedan comprar un inmueble propio; cuando sus propios ahorros se pierdan al ser intervenidos sus bancos por el Gobierno; cuando el hampa organizada secuestre a su esposa; cuando el Seniat les cierre su negocio sin entender bien las causas; cuando tengan un familiar enfermo y deban pasar 3 días en una camilla de la emergencia de la mejor clínica en la capital porque “no hay suficientes camas… pero tranquilo Bobby…tranquilo”.
Ya nosotros, los “treintones” nos desanimamos y nos fuimos, quedan algunos, claro está, pero es más fácil preocuparnos más por nuestro propio ombligo. ¡Qué pena! Pero es verdad. ¿Qué se supone que van a hacer los que quedan? Todos decimos “¡Venezuela Reacciona!” Pero ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Para Qué? Y no me vengan ahora con que el plan es encender todos los electrodomésticos de nuestra casa al mismo tiempo para que el Plan de Racionamiento fracase. Tampoco me digan que porque como la gente protestó por Facebook, entonces el Gobierno arrugó. ¡Por favor! Desde hace rato que a los únicos que nos duele el país somos nosotros mismos. Si es que lo que nos duele es más nuestro país que nuestra propia comodidad.
Solo pienso que cuando el dólar estaba a 4,30Bs, mis padres tenían mi edad, tenían la mitad de mi educación universitaria, ganaban 4 veces más de lo que yo gano, la comida costaba 10 veces menos, los inmuebles 10 veces menos y pare de contar. Sin incluir que cuando uno trabajaba duro para tener algo, era mucho menos probable que lo terminaran utilizando los amigos de lo ajeno. Así que déjense de pantallas mis queridos gobernantes.
Si alguna vez el Gobierno utilizó la escusa de que los golpistas, imperialistas, oligarcas no lo dejaban gobernar, yo me pregunto ¿a quién le vamos a echar ahora la culpa de este desastre? ¿Huguito, ahora quiénes son los que no te dejan gobernar, si hace rato que este pueblo dejó de ser bravo y que nos bajamos los pantaloncitos, si tú te cobras y te das el vuelto en todas las facetas susceptibles de gobierno, si al único presidente de Venezuela que conocen todos y cada uno de los niños venezolanos es a Ti HUGUITO?. La Cuarta Republica no tenía moral, pero tenía más luces Hugo Rafael.
Los realmente oligarcas ya se fueron Huguito, quedan unos pocos. Los que tenían el <> se fueron también, o se están yendo, o están haciendo las maletas o van a cuanta charla de “viva en Australia” hay. Hay muchos que creen todavía en el país pero no saben qué hacer por él, y hay otros que prefieren pagar la matraca de 500Bsf por una revisión de vehículo para traspaso, porque les da fastidio cumplir con el procedimiento establecido: pararse a las 4:00am porque solo aceptan 80 carros al día para revisión en toda Caracas. Procedimiento que fue definido especialmente para no cubrir la demanda y para obligar a la gente a hacer una cola en su automóvil a las 3:30am en una de las ciudades más peligrosas del mundo con el fin indirecto de forzar a los usuarios a pagar la matraca. ¿Esa es la revolución que esta con el pueblo? Este bravo pueblo lo que no entiende es que mientras le paguemos los 500bsF a los matracadores, estaremos reforzando y alimentando el nefasto y abusivo procedimiento establecido por las autoridades de la Quinta, que al final termina ahorcando al pueblo, a aquel que no puede pagar los 500bsF de matraca o al honesto que se niega a hacerlo porque sabe que está mal.
Tenemos el país que nos merecemos. No tenemos derecho a quejarnos tanto si somos los primeros en comernos el semáforo, si manejamos por el hombrillo, pagamos matracas y sobornos, compramos CDs piratas, nos coleamos en la cola, manejamos borrachos, no nos inscribimos en el Registro Electoral, no asistimos a nuestras Juntas Comunales y de Condominio, orinamos en espacios públicos, botamos papeles en la calle y cualquier otra demostración de que llegamos tarde a la clase de ciudadanía y urbanidad, pero no a la de pájarobravismo.
Sigue sonando en el fondo la canción de Rubencito y lo único que tengo que decir es ¿Se vende un país portátil?... ¡se vende NO! ¡SE REGALA!.
Raquel Ruiz Tognetti.
14/01/10
Llegué a Venezuela para pasar navidad, después de haberme ido hace un año a África como voluntaria de una ONG, en primer lugar porque creo profundamente en la cooperación social sin razas, nacionalidades ni credos, y en segundo lugar porque detesto que se me tilde de “oligarca” por el simple hecho de que mis abuelos y padres trabajaron duro por escapar de la pobreza y brindarme una educación y valores privilegiados, porque la verdad es que no tengo mayor riqueza que la que puedo construir con mis propias manos. La gente ha seguido mis aventuras durante todo este tiempo en aquel continente olvidado. Lo cierto es que después de llegar a Venezuela, las aventuras africanas han pasado a un segundo plano. La aventura esta en Venezuela, no en Kenia. Atrás quedó la emoción de ir a un safari salvaje o a un campo de refugiados.
No es que NO esté acostumbrada a los racionamientos de electricidad en Kenia, es que hasta los racionamientos de luz son más organizados y menos caóticos allá. Y además están mucho más justificados. En Kenia hay muy pocos ríos y lagos, es prácticamente un desierto, como pasear por Carora en el Edo. Lara, desde hace años son azotados por una sequía que ha mermado la producción agropecuaria. En Venezuela hay más ríos, lagos y recursos naturales, vivimos prácticamente en plena jungla amazónica, uno de los lugares con mayor pluviosidad del planeta.
Entonces lo que no puedo entender es cómo nos dicen que no tenemos luz “porque no ha llovido”. Sí, Compatriotas, es verdad que no ha llovido. Pero no tenemos luz porque nos dio flojera construir más represas, porque las únicas que hay, no fueron debidamente mantenidas, porque eran de la “Cuarta Republica”, de los cuarenta años de cúpulas podridas… y que aunque han pasado más de 10 años de Revolución “Bonita”, no nos ha dado la gana de construir más, de planificar y ejecutar mejor para adecuarnos al crecimiento poblacional y al calentamiento global y de brindarles el prometido “mar de la felicidad” a los venezolanos. Quizás con el fin oculto de tener una excusa futura para quitarle el suministro de energía a quien nos diera la gana, cuando nos diera la gana y como nos diera la gana.
Acabo de cumplir 30 años, estoy en mis años productivos dorados. Soy una licenciada con maestría y hablo inglés entre otros idiomas y, como el resto de mi generación, creo que ha llegado el penoso momento de admitir que ya tengo más contemporáneos afuera del país que adentro. Ya mis amigos están haciendo un tercer postgrado en el exterior, porque prefieren seguir devorando libros y pidiendo créditos estudiantiles, antes que volver al caos venezolano. A una de las pocas colegas que decidió hacer su vida en Venezuela, trabajar, casarse y tener hijos en el país: Ana Raimondi, le quitaron la vida a balazos unos criminales hace menos de un año. Fueron unos policías.
Mis viejos no están tan convencidos de irse, al fin y al cabo, el venezolano ha sido siempre más inmigrante que emigrante. Pero en mi generación, todo se ve clarito, nos guiamos bajo la nefasta máxima “el ultimo que apague la luz” (si es que va a haber luz que apagar). Nos graduamos en pleno Paro Nacional y en pleno florecimiento de la Quinta República.
Solo espero que la generación de las “Manos Blancas”, del Movimiento Estudiantil, quienes han demostrado tener mucho más compromiso con el país que los “treintones” de la actualidad, no se desanimen al salir al mundo real y no terminen “huyendo” de la realidad venezolana. Sé que no soy la más indicada para pedirles esto, pero ¡no se vayan por favor!
No se desanimen cuando no encuentren trabajo. No se desanimen cuando su salario apenas les deje sobrevivir; cuando no puedan comprar un inmueble propio; cuando sus propios ahorros se pierdan al ser intervenidos sus bancos por el Gobierno; cuando el hampa organizada secuestre a su esposa; cuando el Seniat les cierre su negocio sin entender bien las causas; cuando tengan un familiar enfermo y deban pasar 3 días en una camilla de la emergencia de la mejor clínica en la capital porque “no hay suficientes camas… pero tranquilo Bobby…tranquilo”.
Ya nosotros, los “treintones” nos desanimamos y nos fuimos, quedan algunos, claro está, pero es más fácil preocuparnos más por nuestro propio ombligo. ¡Qué pena! Pero es verdad. ¿Qué se supone que van a hacer los que quedan? Todos decimos “¡Venezuela Reacciona!” Pero ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Para Qué? Y no me vengan ahora con que el plan es encender todos los electrodomésticos de nuestra casa al mismo tiempo para que el Plan de Racionamiento fracase. Tampoco me digan que porque como la gente protestó por Facebook, entonces el Gobierno arrugó. ¡Por favor! Desde hace rato que a los únicos que nos duele el país somos nosotros mismos. Si es que lo que nos duele es más nuestro país que nuestra propia comodidad.
Solo pienso que cuando el dólar estaba a 4,30Bs, mis padres tenían mi edad, tenían la mitad de mi educación universitaria, ganaban 4 veces más de lo que yo gano, la comida costaba 10 veces menos, los inmuebles 10 veces menos y pare de contar. Sin incluir que cuando uno trabajaba duro para tener algo, era mucho menos probable que lo terminaran utilizando los amigos de lo ajeno. Así que déjense de pantallas mis queridos gobernantes.
Si alguna vez el Gobierno utilizó la escusa de que los golpistas, imperialistas, oligarcas no lo dejaban gobernar, yo me pregunto ¿a quién le vamos a echar ahora la culpa de este desastre? ¿Huguito, ahora quiénes son los que no te dejan gobernar, si hace rato que este pueblo dejó de ser bravo y que nos bajamos los pantaloncitos, si tú te cobras y te das el vuelto en todas las facetas susceptibles de gobierno, si al único presidente de Venezuela que conocen todos y cada uno de los niños venezolanos es a Ti HUGUITO?. La Cuarta Republica no tenía moral, pero tenía más luces Hugo Rafael.
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Tenemos el país que nos merecemos. No tenemos derecho a quejarnos tanto si somos los primeros en comernos el semáforo, si manejamos por el hombrillo, pagamos matracas y sobornos, compramos CDs piratas, nos coleamos en la cola, manejamos borrachos, no nos inscribimos en el Registro Electoral, no asistimos a nuestras Juntas Comunales y de Condominio, orinamos en espacios públicos, botamos papeles en la calle y cualquier otra demostración de que llegamos tarde a la clase de ciudadanía y urbanidad, pero no a la de pájarobravismo.
Sigue sonando en el fondo la canción de Rubencito y lo único que tengo que decir es ¿Se vende un país portátil?... ¡se vende NO! ¡SE REGALA!.
Raquel Ruiz Tognetti.
14/01/10
Wednesday, June 10, 2009
6 Meses en Africa
Ya tengo más de 6 meses en África, en realidad es bastante grato permanecer en un lugar durante suficiente tiempo como para ver cómo van cambiando sus caras y cómo todo florece y se pone de un verde distinto al que estoy acostumbrada.
Ya sé que he estado desaparecida y se debe principalmente a que en África todos los días mi vida da un vuelco 360 grados y no sé por dónde empezar a contar. Lamento lo largo pero, a petición del público, hay mucho que contar. Como saben mi visión del mundo es tragicómica, y creo que esta entrega (ya comienzo a creerme lo de “reportera”) me salió más trágica que cómica, pues voy perdiendo la apatía, la imparcialidad o la indiferencia de un turista y tengo mucho que cuestionar a esta cultura.
La otra razón de por qué estoy tan perdida es porque esto de vivir en un ambiente rural tiene una contraparte enorme en cuanto a servicios básicos: cuando hay luz, no hay internet, cuando hay Internet, no hay laptop, ni luz, ni agua, ni cable y debo racionar mi pila del blackberry, ustedes comprenderán.
Les cuento que al tercer mes, Kenia comenzó a ser lo peligrosa que esperaba antes de venir a África, pero por alguna razón no se había manifestado antes.
Todo comenzó una noche a las 11pm cuando ya estaba lista para dormir. Tuve una visita inesperada en el jardín de mi casa, el evento del negro en mi ventana fue superado… Fue un sonido espeluznante, oía como algo intentaba comerse los pollos y las gallinas que duermen justo debajo de mi cuarto... ¡una hiena!... la verdad es que para mí, la hiena es el guasón de los animales salvajes. Lo cierto es que el incidente no pasó a mayores... solo sirvió para entender por qué los Kenianos se autoinducen un toque de queda todas las noches a las 9pm y a las 10pm ya duermen plácidamente.
Al tercer mes también, tomé la decisión de dejar de comer. Sucedió un día cuando les compré carne a mis niñitos (cosa que para el momento era un lujo al cual no estaban acostumbrados). Como era de esperarse, los 25 angelitos se transformaron en 25 cavernícolas y se abalanzaron a comer su porción y saborear sus huesos, pero en medio del revuelo, Mturi, uno de mis preferidos, se quedó viendo su pedacito, como idealizándolo. Ya se disponía a comerlo... tenía la boca abierta como un león, listo para saborear su porción de carne con un gusto! Pero sus ojos se encontraron con los míos, me vio las manos vacías y, sin dudar, cerró la boca sin probar bocado, vino caminando hasta mí y me extendió el brazo dándome el pedacito de carne con una sonrisa conmovida.El tiempo se detuvo... Le di un beso y se lo devolví. Significó demasiado, allí estaba este huerfanito dándome lo que no tenía. La vida me dio 2 cachetadas... porque uno cree que es buena gente con venir a África y dar un poco de lo que a uno le sobra. Yo confieso que si hubiese sido él, hubiera dicho "que se las arregle la Mzungu, ella tiene con qué comprarse su propia carne (glu, glu, glu)".
Así fue como decidí dejar de comer. Pasaron 2 días y no probé bocado. Ya estaba casi completamente convencida de mi asombroso poder mental, cuando me enteré que tenía fiebre tifoidea y la falta de apetito era solo un síntoma de la enfermedad.
Apareció el segundo temido peligro: alguna extraña enfermedad africana. Acoto que el dengue es peor, me ha dado 2 veces y las dos pensé que me moría. Con la fiebre tifoidea el malestar físico fue mucho menor que el psicológico... Saber que a pesar de tomar todas las previsiones, la presencia de la fiebre tifoidea es tan común en esta cultura, que la gente la ve como normal, como no dándose cuenta de que están tomando alimentos contaminados por heces fecales (con pupú COÑO!). Pues bien, desde que llegué les puedo decir que he añadido a mi lista de extraños alimentos probados: avestruz, cocodrilo y pues claro, agua con pupú!.
Así fue como conocí el sistema de salud Keniano. El hospital de Nairobi no es tan malo, a decir verdad, parece una clínica privada venezolana, claro que esto no es ningún halago. De resto, cualquier dispensario médico es como para ponerse a llorar. Ni hablarles de los laboratorios... es una cosa manual, con un poco de potecitos que se mezclan al ojo por ciento y sin guantes en frente del paciente y gualá! "Usted no tiene malaria, usted tiene fiebre tifoidea". Por otra parte, si bien hay opciones de atención médica gratuita para la población, la gente se muere sin atención, por no tener dinero para el pasaje en matatu, que puede costar menos de un cuarto de dólar. O, lo que es peor, la gente se muere porque se acostumbra a vivir con síntomas y aguantar el dolor, y no perciben la necesidad de recibir atención médica. Es como si sus vidas no valieran la pena ni la diligencia. En medio de la confusión cultural, me tocó hablarle fuerte a la comunidad y sensibilizarlos en relación a que no pueden vivir como animales.
La deficiencia en los servicios básicos es una limitante para cualquier intento de desarrollo. No hay ríos lo suficientemente caudalosos para represar y surtir de agua a toda Kenia, y en muchos países de África. Esto se traduce en que la electricidad sufre severos racionamientos en el periodo de sequía y en que no hay tuberías de agua potable que conecten al país, ni hablar de un sistema de cloacas. La clase media y alta tienen a veces la suerte de cavar un pozo de agua que es casi impagable en esta economía. Los pobres están destinados a comprar un poco y racionarla, o caminar por horas al charquito más cercano. El impacto de no tener cloacas significa que tienes, en el mejor de los casos, que tener un pozo séptico al lado de tu casa, lo que significa tener por vecino perenne a una fuente segura de moscas, gérmenes y enfermedades. La enfermedad siempre estará allí, latente.
Tampoco hay un organismo que recolecte la basura, cada quien es encargado de quemarla en su casa, mientras que en sitios públicos, la tiran al suelo y ya se verá que se hace con ella. Tampoco hay suministro de gas por tubería. Se vende en bombonas creando un problema de seguridad.
En febrero Kenia estuvo en llamas. Un supermercado en pleno centro de Nairobi estalló en 1000 pedazos gracias a las bombonas de gas y mató a más de 50 personas. Una semana después, sucedió una de las peores tragedias en la historia de Kenia. Una gandola de gasolina se volteó en una carretera y 200 personas de la aldea más cercana, incluyendo muchos niños, decidieron convenientemente recolectar el chorrito gratis de energía que salía de la gandola con cubetas, para luego revenderla y alivianar un poco la lucha por sobrevivir esa semana. La guardia llegó media hora más tarde a acordonar la zona. Un habitante se molestó, sacó un fósforo, lo prendió y lo tiró al suelo. Ese fue el final de la aldea, que encontró la muerte de rodillas, arriesgando su vida para tratar de recibir algo gratis… lloré de la indignación… A ver Jaimito, ¿Cuál es el precio de una vida? ¿Un cuarto de tanque de gasolina?.
Por otro lado, la policía es inclemente: dispara y después pregunta. El único derecho civil plenamente instaurado es el derecho a desangrarse libremente en el pavimento (cuando hay). Pensé que estaba siendo extremadamente tajante al afirmar esto, hasta que la semana pasada la ONU realizó un reporte sobre Kenya criticando la brutalidad de la policía, incluso prácticas frecuentes de tortura.
Hace unos meses aparecieron los Mungiki, una especie de clan de mafiosos que comenzaron con una ideología religiosa que no entiendo muy bien que es (lo que no habla muy bien de su ideología) pero pasaron a realizar actos delictivos como forma de protesta. El hecho es que los Mungiki, ciudadanos al fin, comenzaron a aparecer muertos 1 a 1, día tras día... Todo el mundo sabía que era la policía. Una ONG llamada the Oscar Foundation comenzó a protestar por los derechos civiles de los Mungiki, en particular, su derecho a ser enjuiciados, a pesar de que fueran delincuentes.
La consecuencia lamentable fue que el director de la ONG resultó masacrado en su carro por 5 tipos armados. Todo el mundo sabía que fue la policía. A diferencia de Venezuela, ya la investigación está cerrando y los culpables pagarán, porque existe mayor independencia de los poderes públicos.
Lamentables realidades… no quiero entrar en polémicas políticas, pero sí les puedo decir que el nivel de conciencia en la población sobre los derechos humanos está en una etapa embrionaria, la gente no entiende sus derechos, por lo tanto no puede respetarlos ni hacerlos cumplir como es debido. En eso, los venezolanos al menos sabemos protestar. Les dejo para después mis reflexiones sobre el tribalismo, el infanticidio, la iglesia y la poligamia.
Por otra parte, les cuento que mi situación social ha ascendido de Mzungu a "extraña local". Llegó un momento en que la aldea se acostumbró a mí y dejaron de verme como turista. No sé si fue el hecho de que un día, haciendo compras en el mercado para el orfanato cargué irremediablemente 20 repollos en mi cabeza al estilo maasai, o 30kg de papas en mi espalda con una especie de cinta desde mi frente, cosa que primero produjo risa y después respeto en la comunidad. Pero cada tribu me adjudicó un nombre local. Los maasais comenzaron a llamarme Njoki o Naserian (alguno de los cuales significa algo relacionado con "sanadora"), los kikuyu decidieron llamarme “Wairimu”, un nombre local.
Por otra parte, mi inglés se ha africanizado notablemente, en lugar de "pork", ahora digo "poak", en lugar de "poteiro y tomeiro", digo "po-ta-to y to-ma-to" jajaja y cada vez me gusta más el reggaetón africano, el hip hop y R&B! Umbe-rella, ella… ella...
Después de recuperarme de la fiebre tifoidea, más nunca recuperé el apetito (excepto cuando Radha y Carlos vinieron a visitarme y me obligaron a comer), pero lo cierto es que he perdido como 8Kg y también todos mis pantalones, que ya no me sirven ni con cinturón.
El Orfanato
Primero, que nada, agradezco en el alma todas las ofertas de ayuda que me han dado, han superado cualquier expectativa, e incluso mi capacidad para responderles.
Si bien, después de intensos días de lucha, de incansables reuniones con el Ministro de la Infancia, la Directiva de Child Services, innumerables inspectores de salud, educación y de la infancia, de confrontar directamente a la directora (hasta que me expulsara de su hogar y del orfanato); el gobierno de Kenia me nombró Manager de Transición. La situación no fue nada fácil, tuve que lidiar con las amenazas de la vieja directora, su odio hacia mí y todas sus estrategias para seguir aprovechándose de los niñitos. Nos saboteó el agua, la electricidad, se robó los colchones, la comida, amenazó a los vigilantes, a mí, me mandó a seguir, cambió cerraduras, etc... En fin; una guerra muy sucia para la que no estaba preparada ni estaré nunca, porque no me da ni la maldad ni la imaginación para anticipar sus triquiñuelas.

Durante esos meses tuve que hacerle frente, prácticamente sola, a una epidemia de fiebre tifoidea (por las pobres condiciones de salubridad del orfanato, especialmente del agua), además de prácticamente todos los costos de manutención: comida, artículos de higiene, útiles escolares y medicinas. Intentamos sobrevivir y mejorar un poco el día a día, pero todos los proyectos a largo plazo tuvieron que ser pospuestos hasta que las condiciones estuvieran dadas. Tuve que suspender sus planes de donación porque no habían garantías de que lo que donaran iban a permanecer en el orfanato. Por otra parte, enviar cosas desde cualquier lugar del mundo occidental sale extremadamente caro, incluso para el que recibe, que tiene que pagar cierta suma para liberar los envíos. Todo pierde sentido cuando uno se da cuenta de lo barato que salen las cosas acá y que además están adaptadas al contexto.
Por ahora mi periodo de transición ha terminado, aun cuando no estoy satisfecha con los resultados y todavía tengo que seguir trabajando mucho por mis angelitos. Pero llegó el momento de moverme hacia nuevos retos, sin dejar de seguir trabajando (a distancia) por el orfanato. La despedida no ha sido nada fácil. Aun cuando he visitado al menos 10 orfanatos y 5 proyectos comunitarios, mi corazón pertenecerá por mucho tiempo a mis 25 niñitos de Nagolie Nkera.
Ellos comenzaron queriéndome con voracidad desde mi llegada, me halaban el cabello, los brazos, la ropa. Como todos los niños, probaban los límites conmigo para ver hasta dónde podían llegar. Eso fue cambiando con el paso del tiempo, se fue transformando en un cariño incondicional al ver que estaba y seguía allí. Sabían que cuando quisieran yo iba a estar lista para abrazarlos y brindarles cariño y se transformó en una mutua dependencia. Ellos me cambiaron poco a poco y yo los cambié a ellos. La verdad es que ha sido muy difícil separarme.
Nuevos Retos
Para comenzar con mis nuevos retos, estuve trabajando desde hace más de un mes en el diseño de un ancianato para presentarlo a la fundación de los Gates. Lo diseñé yo solita y me lancé una investigación espectacular. En África los ancianatos se cuentan con una sola mano y la situación de los viejitos es crítica, la generación del medio (los hijos de los viejitos) ha sido severamente golpeada por el sida, y en Kenia 70% de los huérfanos han sido dejados bajo el cuidado de los abuelos, quienes en lugar de descansar, tienen que mantener a sus nietos y a sus hijos enfermos, sin ninguna ayuda del estado, sin seguridad social, haciendo magia para producir y mantenerse sanos.
Es muy difícil llegar a viejo en África. En Kenia la expectativa de vida está alrededor de los 57 años. Ahora imaginen a los pocos que llegan a la vejez, se encuentran aislados y abandonados, pero no solo cargan con el peso de la vejez, sino que gracias al sida, ahora tienen que tomar el rol de cuidadores primarios de huérfanos.
Así que pensé que un ancianato en Kenia no tenía cabida sin un orfanato al lado. El proyecto dio un vuelco inesperado y en lugar de un ancianato creé un centro comunitario para los abuelos que aspira albergar 300 huérfanos y 200 abuelos, cuenta con escuela, clínica, iglesia, librería, taller para artesanía, huerto, etc... Está sustentado en la teoría de etapas de vida del psicólogo Erik Erikson, y el objetivo es integrar dos sectores muy vulnerables: huérfanos y ancianos, con necesidades complementarias.
Después de enviar el proyecto, esperando enamorar a los Gates, con el susto de que ya me habían dicho que ella era muy exigente y solo tenía 4 categorías para catalogar algo: Bad, Non acceptable, acceptable o Eloquent, además de considerar que el proyecto que ellos querían financiar era de 1MM$ y yo me inspiré de tal forma que termina costando más de 3MM$; estaba aterrada.
Recibí la respuesta en menos de una semana. La sorpresa fue que catalogó al proyecto como: "eloquent" jajaja, o sea que ha pasado a la segunda fase! Me sentí como si hubiese ganado un premio Nóbel! Jajajaj. Ahora les tengo que exponer el proyecto en persona en julio. He sido formalmente invitada al Maasai Mara para ello. Todo el combo familiar y de la fundación se pasan 3 meses en el Maasai Mara cada año y cierran el mejor resort-super lodge adentro del parque. Así que me toca ir, quedarme en el súper lodge, tener todos los safaris que quiera pagos, incluso el safari en globo!!! (Que cuesta 500$), y por supuesto discutir los detalles de cómo vamos a ejecutar el proyecto en vivo con estas personalidades. Ya les contaré del episodio.
Yo diseñé el proyecto ad honorem para que la ONG gringa Waltz Volunteer lo presentara y no esperaba más que la oportunidad de ver algo que salió de mi propia creación hecho realidad, de innovar en el modelo de cuidado a los ancianos africanos, y sobretodo, como psicóloga, desarrollar tecnologías para aumentar la calidad de vida de las personas… pero han surgido muchas oportunidades a raíz de todo esto.
Me han ofrecido trabajo formal como Fundraising and Project Designing Director para toda África. Y yo que me vine de filántropa!… Para el inicio de mi nueva carrera no está nada mal. El cargo lo hicieron a mi medida, con todas las cosas que me gusta hacer, especialmente para que aceptara la oferta y lo mejor es que puedo continuar con mi nomádica vida en África, ya que me van a enviar a Burundi, Ruanda, Namibia, Sudáfrica, Ghana, etc… a inspeccionar proyectos, introducir mejoras y diseñar nuevos! Eeeeeeehhhhh y en agosto me mandan a un seminario a Dubai donde el anfitrión es el príncipe nosequequé-tu-rahja y va la directiva de las ONG's más grandes de todo el mundo. Súper no?
Así que todos tenían razón: todo lo que se hace con el corazón y sin esperar nada a cambio genera frutos insospechados!!!
Por ahora iré a Caracas en diciembre, con el firme motivo de verlos, pero sobretodo de comer como un elefante y engordar mínimo 10 kilos, para ver si sobrevivo otro año en estas tierras. Es muy dura la vida aquí. Sobretodo extraño la comida. Todas mis comodidades puedo postergarlas por 1 año, pero no se por cuánto tiempo más. Ya veremos!
Les aviso cuando sustituya la navaja por un abrelatas genuino, ese será el indicador más válido de mi posible sedentarismo en estas tierras.
Por ahora, sigo prefiriendo trabajar con la pobreza extrema, sin agua potable, electricidad, ni cañerías, que con la pobreza con antena de DirecTV, pantalla plana y home theather.
Sigo prefiriendo los peligros invisibles (la malaria, la fiebre tifoidea y el sida) a la delincuencia venezolana.
Sigo prefiriendo una vida sin lujos, que gastar 1000bsF cada vez que entro a Zara.
Sigo prefiriendo estar aquí, que estar allá.
Sigo pensando que mi vida es como yo quiero que sea.
Besos y abrazos!
Disculpen si no les respondo como es debido. Sus mensajes me movilizan mucho y me dan muchos ánimos para seguir, pero a veces no sé como empezar a responder ni cómo encontrar el tiempo para hacerlo. Pero sepan que siempre los leo y me inspiran muchisisisímo. Muchas gracias!
Raquel Ruiz Tognetti
10 de Junio de 2009
Visiten www.waltzvolunteer.org y para los que quieran hacer voluntariado en África, Asia y Medio Oriente, esta es una de las ONG’s más económicas para hacerlo.
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Sunday, February 15, 2009
Los Huérfanos

Esto es algo que escribí para mis niños, cuando me enteré que teníamos una epidemia de fiebre tifoidea y los que me tenían que ayudar (la junta directiva) se hicieron los locos a la hora de prestar ayuda. Lloré como nunca, con mucha impotencia… pero todo pasa.
Dedicado a mis angelitos del Orfanato de Nagolie Nkera, Kajiado Kenia…
Ellos me han cambiado…
A ellos se los debo…
Escrito el 15 de Febrero de 2009
Un día después de descubrir una epidemia de fiebre tifoidea en el orfanato.
Los Huérfanos
Sueño con huérfanos
Sueño con huérfanos que tienen sueños.
Los que tienen sueños
son humanos
Hay toda clase de huérfanos
Los huérfanos de dinero
Los huérfanos de educación
Los huérfanos de familia
Los huérfanos de amigos
Los huérfanos de salud
Los huérfanos de oportunidades
Los huérfanos de coraje
Los huérfanos de sueños
Los huérfanos de esperanza
Pero no hay nada que se compare
a los huérfanos de valores;
los huérfanos de corazón
Los huérfanos de bondad
No tienen nada
Destruyen la esperanza,
los sueños, las oportunidades,
la familia, la salud, el dinero,
la educación, la paz;
convierten a los débiles en huérfanos
Pero un huérfano con
corazón, valentía y sueños
jamás podrá ser llamado huérfano
sin saberlo
lo tiene todo
lo tiene todo para triunfar
Los huérfanos de valores
en cambio
están destinados a ser huérfanos
el resto de sus vidas
Esos son los únicos huérfanos
los únicos que pueden ser llamados así
¡Dios bendiga mis niños!
De corazón solitario, pero puro
De sonrisa traviesa, pero transparente
De llanto constante, pero necesario
De mirada ansiosa, pero soñadora
ansiosa por sobrevivir
por crecer y cumplir sueños
Mis niños
De estómago vacío, pero de energía voraz
De bolsillo vacío, pero lleno de sueños
De salud cuestionable, pero de supervivencia asegurada
De manos vacías, pero dispuestas a construir
De cabeza ingenua e inculta, pero de buena intención
De pasado solitario, pero de futuro repleto de buena compañía
De pocas oportunidades, pero listos para aprovecharlas
De ropa sucia y rota, pero de corazón reluciente
De historia violenta, pero de corazón pacífico y tolerante
De postura humilde e insegura, pero ejemplar
De cultura escasa, pero de moral amplia
De pasado cobarde, pero de presente y futuro valiente
De corta edad, pero de corazón viejo
Dios protégelos como hasta ahora
No dejes que nadie crea que son huérfanos
Porque sin tener nada
lo tienen todo
No dejes que nadie les quite la creencia
de que pueden construir y lograr lo que se propongan
No dejes que nadie les quite sus sueños
y su buen corazón
Dales la fuerza para llenar al mundo de amor
como lo han hecho conmigo
Dales la fuerza cambiar al mundo
para transformar a los huérfanos de valores
Bendice a todos los que lleguen a su camino
con la intención de que puedan alcanzar lo que deseen
y que puedan llegar a ser
todo lo mejor que pueden ser.
Raquel Ruiz Tognetti
15 de Febrero de 2009
Dedicado a mis angelitos del Orfanato de Nagolie Nkera, Kajiado Kenia…
Ellos me han cambiado…
A ellos se los debo…
Escrito el 15 de Febrero de 2009
Un día después de descubrir una epidemia de fiebre tifoidea en el orfanato.
Los Huérfanos
Sueño con huérfanos
Sueño con huérfanos que tienen sueños.
Los que tienen sueños
son humanos
Hay toda clase de huérfanos
Los huérfanos de dinero
Los huérfanos de educación
Los huérfanos de familia
Los huérfanos de amigos
Los huérfanos de salud
Los huérfanos de oportunidades
Los huérfanos de coraje

Los huérfanos de sueños
Los huérfanos de esperanza
Pero no hay nada que se compare
a los huérfanos de valores;
los huérfanos de corazón
Los huérfanos de bondad
No tienen nada
Destruyen la esperanza,
los sueños, las oportunidades,
la familia, la salud, el dinero,
la educación, la paz;
convierten a los débiles en huérfanos
Pero un huérfano con
corazón, valentía y sueños
jamás podrá ser llamado huérfano
sin saberlo
lo tiene todo
lo tiene todo para triunfar
Los huérfanos de valores
en cambio
están destinados a ser huérfanos
el resto de sus vidas
Esos son los únicos huérfanos
los únicos que pueden ser llamados así
¡Dios bendiga mis niños!
De corazón solitario, pero puro
De sonrisa traviesa, pero transparente
De llanto constante, pero necesario
De mirada ansiosa, pero soñadora
ansiosa por sobrevivir
por crecer y cumplir sueños
Mis niños
De estómago vacío, pero de energía voraz
De bolsillo vacío, pero lleno de sueños
De salud cuestionable, pero de supervivencia asegurada
De manos vacías, pero dispuestas a construir
De cabeza ingenua e inculta, pero de buena intención
De pasado solitario, pero de futuro repleto de buena compañía
De pocas oportunidades, pero listos para aprovecharlas
De ropa sucia y rota, pero de corazón reluciente
De historia violenta, pero de corazón pacífico y tolerante
De postura humilde e insegura, pero ejemplar
De cultura escasa, pero de moral amplia
De pasado cobarde, pero de presente y futuro valiente
De corta edad, pero de corazón viejo
Dios protégelos como hasta ahora
No dejes que nadie crea que son huérfanos
Porque sin tener nada
lo tienen todo
No dejes que nadie les quite la creencia
de que pueden construir y lograr lo que se propongan
No dejes que nadie les quite sus sueños
y su buen corazón
Dales la fuerza para llenar al mundo de amor
como lo han hecho conmigo
Dales la fuerza cambiar al mundo
para transformar a los huérfanos de valores
Bendice a todos los que lleguen a su camino
con la intención de que puedan alcanzar lo que deseen
y que puedan llegar a ser
todo lo mejor que pueden ser.
Raquel Ruiz Tognetti
15 de Febrero de 2009
Thursday, January 22, 2009
En Kenia, aqui me quedo
He profanado huertos de ricos para recoger tomates y limones para mis niñitos…
Le he robado los tomates chimbos a las vacas de la directora (porque no es justo que las vacas tengan mejor comida que mis niñitos)… lo que faltaba en mi cv… ahora robo tomates…
He comido con las manos, he saboreado el juguito que queda en el plato y he roído huesos de carne y de pollo como un huérfano más…
He madrugado para caminar por una hora y media hasta la escuela de mis chamos, después de tomar el mismo desayuno que ellos toman (cuando hay)... solo para darme cuenta de lo mucho que caminan y que el desayuno no los llena para nada...
He jugado a ser "el niño Jesús y los reyes magos"…
He cargado y alimentado a un bebe tan desnutrido que pensé que se me iba a morir en los brazos…
He comido puré de cambur con caraotas para el desayuno y el almuerzo del mismo día…
He dormido en ranchos de zinc sin electricidad ni agua y con menos de 10 grados centígrados…
He visitado comunidades maasai enteras yendo puerta por puerta a convencer a los padres que tienen que dejar ir a sus hijos a la escuela y que yo puedo pagar la inscripción (que cuesta menos de 10$ al año)…
He sido la única mujer en un matatus acompañada por 20 musulmanes (a quienes ya les perdí el miedo por un simple proceso de inundación antifóbica)…
He cargado alrededor de 200 niños…
He llorado hasta quedarme dormida…
He reído hasta que me duela la panza y quedarme dormida…
He empezado a amar las lentejas que tanto odiaba en Venezuela y ahora empiezo a pensar que mi día es mejor si hay lentejas para el almuerzo, hasta salivo como el perro de Pavlov…
Me he comido el pollo o la cabra que acabo de ver degollar.
He perdido el miedo a andar sola por las aldeas y pueblos (en contra de todo pronóstico)… (aunque el chip paranoico venezolano lo sigo teniendo)
He regalado la ropa que llevaba puesta…
He aprendido canciones enteras en kiswahili (por cierto ya comienzo a entender y a hablar algo)…
He comenzado a sentir que la comunidad es mi familia, ya no tanto los voluntarios y ya tengo algunos amigos locales negros de pura cepa.
He visto reflejado a mi país en tantas cosas como la fijación con las peluquerías, paisajes, chozas, ranchos, los buhoneros que se montan en el transporte público para ofrecer extraños productos que no pasan ningún control de calidad al estilo de “buenos días damas y caalleros… yo vengo aquí a pedirles unos bolivitas pal café que no empobrecen ni enriquecen a nadie”… y he terminado concluyendo que el inconsciente colectivo jungiano existe… no hay otra explicación más plausible…
He sido la invitada de honor en al menos 10 casas donde han decidido matar al único pollo, a la única cabra para hacerme una cena especial…
Estuve a 5 metros de 20 hipopótamos lista para correr en caso de que alguno saliera del agua…
Le he dado tetero a una jirafa bebé… he abrazado cheetahs…
He recogido mi maleta (con mi laptop adentro) del medio de la carretera porque el mecate que la aguantaba se rompió cuando el matatus aceleró a 80km/hora…
He visitado un campo de refugiados sin que el nudo en la garganta me permitiera hablar, he dejado una parte de mi allí y he llorado como un bebé en mi casa abrazando una almohada…
He visto mi evolución desde la primera vez que me monté en un matatu con 13 personas (capacidad máxima permitida 14 personas) con mi nariz de lo más parada y casi xenofóbica pensando que iba a estar muy apretada… hasta hoy en día, que viajo con 25 parados y 25 de pie (entren que caben 100), cargando a 3 muchachos que no son míos, cachete con cachete, con unas gallinas, unas cabras, 3 maasais, 4 musulmanes, 2 hindús, etc…
He estado en medio de una tormenta de arena…
He despertado en medio de la noche porque un negro de 2 metros está asomado en mi ventana susurrando que lo deje entrar y que quiere hablar conmigo (hasta ahora el evento más escalofriante)…
He jugado bajo la lluvia con mis niñitos (solo ha llovido una vez desde que llegué)…
Me he echado por horas a ver las estrellas con ellos (en África las estrellas brillan más)
He tenido que hablarle a los feligreses en mitad de la misa…
He hablado con el Ministro de la infancia (por fin el ser Mzungu ha traído beneficios)…
He explicado mil veces que en Venezuela la gente no pertenece por defecto a una tribu…Todo el mundo se la pasa preguntándome que de qué tribu soy… qué pregunta más compleja… Chávez estaría deleitado y se encadenaría por horas… hablaría de Maisanta, Zamora, la negra Tomasa, Bolívar, los oligarcas, etc…. Yo les echo todo el cuento de que soy mitad italiana con mitad venezolana (lo que implica la mezcla de españoles, indios, negros esclavos, etc…) y terminan viéndome como un extraño fenómeno de circo o como la prima de Shakira… en serio alguna gente me ha preguntado si soy latina… no porque hayan conocido a una latina en África sino porque dicen que me parezco a Shakira, jaja… por supuesto que el pelo sponge estilo africano ayuda…
He ido por error a un burdel africano…
Me he acostado satisfecha por pensar que mis huerfanitos comieron tanto con el banquete de carne, frutas, chocolates y refrescos que les di que los chiquitos se quedaron dormidos cual borrachitos sin terminar de comer y sin poder pararse de la silla.
He sido orinada por un mono guindando de un árbol…
Por poco atropello a una cebra en la carretera…
He deseado tener 20 brazos para abrazar a todos los niñitos al mismo tiempo y que no peleen por tocarme…
He descubierto que el mejor juguete que pude traer a África fue mi pelo largo que casi llega hasta la cintura… los chamos no se cansan de jugar con él.
Me he reído cuando los chamos me ven las venas en los brazos y piensan que tengo una Nyoka (culebra) dentro del cuerpo… nunca han visto venas y no tienen la más mínima idea de para qué existen.
He caminado por campos sembrados de maíz que no dan ningún fruto desde hace 2 años debido a la sequía, he visto el hambre y la desesperación en la cara de sus dueños… inolvidable la cara de una mujer con sida que tuvo que entregarnos a su hijo porque no ha cosechado nada y no tiene con qué alimentarlo y enviarlo al colegio. Actualmente estamos en ESTADO DE EMERGENCIA por la sequía y escasez de alimentos, la gente se está muriendo de hambre. Además hay huelga nacional de maestros públicos… las aulas están vacías…
Pero lo mejor de lo mejor de todo, es que he empezado a cambiar para siempre la vida de mis niñitos y he conocido al menos 4 personas inigualables, pobres pero capaces de quitarse el pan de la boca para darle de comer a mis chamos, pobres pero con más riqueza mental y espiritual que el 95% de las personas que conozco... He formado un equipo de trabajo con ellos: una maestra, un cura, una cuidadora y un abogado... Y hemos creado una junta directiva paralela al orfanato para asegurarnos que no le falta nada a los chamos... Amo mi vida, amo las aventuras de cada día y no le digo que no a nada!!!
Cuando llegué acá pensé que mi trabajo estaría limitado a los chamos y sus actividades diarias, pero cada día me asombro de las dimensiones que esta experiencia está tomando… paso todo el día ocupada, planificando, organizando y trabajando con distintos sectores de la comunidad. La gente confía en mí, me abre las puertas de sus hogares, se deja ayudar y la verdad es que n
ecesitan tanta ayuda. Es el mejor lugar en el planeta para mí. Estoy completamente realizada.
La verdad es que yo nací para esto, para rebelarme ante las órdenes y reglas injustas. Basta con solo ver un abuso o una injusticia para que se me dispare toda la irreverencia y el cuestionamiento que hay en mi, para tener la claridad de discernir la mejor vía de acción, sin miedos y con mucha determinación. A pesar de mi dieta tan desbalanceada, me despierto con una energía voraz, dispuesta a comerme el mundo, a sobrellevar cualquier obstáculo, a hacer los sueños de esta gente realidad y de esta forma hacer los míos también. Nada más por las cosas que he vivido en estas semanas, les puedo decir que toda esta experiencia africana ya VALIÓ LA PENA!
No puedo irme de aquí… no todavía… se supone que debería irme la próxima semana a otro país, pero eso no va a suceder. Me enamoré de mi trabajo, de la gente, de mis niñitos, del futuro que estoy soñando para ellos, de mi nuevo estilo de vida y de quien soy y lo que hago en estas tierras.
Ya sé que me advirtieron que esto iba a pasar, pero nunca pensé que después de tanto tiempo que llevaba sin sentir que pertenecía a ningún lugar y a ninguna gente, iba a comprometerme por completo con algo, e iba a encontrarle el sentido a tantas cosas de manera tan fácil.
Pronto les contaré de los nuevos proyectos con los chamos. A todos los que quieran ayudar, les cuento que voy a necesitar muuuuucha ayuda y que los proyectos son espectaculares y harán la diferencia en la calidad de vida de los chamos.
Aquí estoy y aquí me quedo!!!!!
Raquel Ruiz Tognetti
Le he robado los tomates chimbos a las vacas de la directora (porque no es justo que las vacas tengan mejor comida que mis niñitos)… lo que faltaba en mi cv… ahora robo tomates…
He comido con las manos, he saboreado el juguito que queda en el plato y he roído huesos de carne y de pollo como un huérfano más…
He madrugado para caminar por una hora y media hasta la escuela de mis chamos, después de tomar el mismo desayuno que ellos toman (cuando hay)... solo para darme cuenta de lo mucho que caminan y que el desayuno no los llena para nada...
He jugado a ser "el niño Jesús y los reyes magos"…
He cargado y alimentado a un bebe tan desnutrido que pensé que se me iba a morir en los brazos…
He comido puré de cambur con caraotas para el desayuno y el almuerzo del mismo día…
He dormido en ranchos de zinc sin electricidad ni agua y con menos de 10 grados centígrados…
He visitado comunidades maasai enteras yendo puerta por puerta a convencer a los padres que tienen que dejar ir a sus hijos a la escuela y que yo puedo pagar la inscripción (que cuesta menos de 10$ al año)…
He sido la única mujer en un matatus acompañada por 20 musulmanes (a quienes ya les perdí el miedo por un simple proceso de inundación antifóbica)…
He cargado alrededor de 200 niños…
He llorado hasta quedarme dormida…
He reído hasta que me duela la panza y quedarme dormida…
He empezado a amar las lentejas que tanto odiaba en Venezuela y ahora empiezo a pensar que mi día es mejor si hay lentejas para el almuerzo, hasta salivo como el perro de Pavlov…
Me he comido el pollo o la cabra que acabo de ver degollar.
He perdido el miedo a andar sola por las aldeas y pueblos (en contra de todo pronóstico)… (aunque el chip paranoico venezolano lo sigo teniendo)
He regalado la ropa que llevaba puesta…
He aprendido canciones enteras en kiswahili (por cierto ya comienzo a entender y a hablar algo)…
He comenzado a sentir que la comunidad es mi familia, ya no tanto los voluntarios y ya tengo algunos amigos locales negros de pura cepa.
He visto reflejado a mi país en tantas cosas como la fijación con las peluquerías, paisajes, chozas, ranchos, los buhoneros que se montan en el transporte público para ofrecer extraños productos que no pasan ningún control de calidad al estilo de “buenos días damas y caalleros… yo vengo aquí a pedirles unos bolivitas pal café que no empobrecen ni enriquecen a nadie”… y he terminado concluyendo que el inconsciente colectivo jungiano existe… no hay otra explicación más plausible…
He sido la invitada de honor en al menos 10 casas donde han decidido matar al único pollo, a la única cabra para hacerme una cena especial…
Estuve a 5 metros de 20 hipopótamos lista para correr en caso de que alguno saliera del agua…
Le he dado tetero a una jirafa bebé… he abrazado cheetahs…
He recogido mi maleta (con mi laptop adentro) del medio de la carretera porque el mecate que la aguantaba se rompió cuando el matatus aceleró a 80km/hora…
He visitado un campo de refugiados sin que el nudo en la garganta me permitiera hablar, he dejado una parte de mi allí y he llorado como un bebé en mi casa abrazando una almohada…
He visto mi evolución desde la primera vez que me monté en un matatu con 13 personas (capacidad máxima permitida 14 personas) con mi nariz de lo más parada y casi xenofóbica pensando que iba a estar muy apretada… hasta hoy en día, que viajo con 25 parados y 25 de pie (entren que caben 100), cargando a 3 muchachos que no son míos, cachete con cachete, con unas gallinas, unas cabras, 3 maasais, 4 musulmanes, 2 hindús, etc…
He estado en medio de una tormenta de arena…
He despertado en medio de la noche porque un negro de 2 metros está asomado en mi ventana susurrando que lo deje entrar y que quiere hablar conmigo (hasta ahora el evento más escalofriante)…
He jugado bajo la lluvia con mis niñitos (solo ha llovido una vez desde que llegué)…
Me he echado por horas a ver las estrellas con ellos (en África las estrellas brillan más)
He tenido que hablarle a los feligreses en mitad de la misa…
He hablado con el Ministro de la infancia (por fin el ser Mzungu ha traído beneficios)…
He explicado mil veces que en Venezuela la gente no pertenece por defecto a una tribu…Todo el mundo se la pasa preguntándome que de qué tribu soy… qué pregunta más compleja… Chávez estaría deleitado y se encadenaría por horas… hablaría de Maisanta, Zamora, la negra Tomasa, Bolívar, los oligarcas, etc…. Yo les echo todo el cuento de que soy mitad italiana con mitad venezolana (lo que implica la mezcla de españoles, indios, negros esclavos, etc…) y terminan viéndome como un extraño fenómeno de circo o como la prima de Shakira… en serio alguna gente me ha preguntado si soy latina… no porque hayan conocido a una latina en África sino porque dicen que me parezco a Shakira, jaja… por supuesto que el pelo sponge estilo africano ayuda…
He ido por error a un burdel africano…
Me he acostado satisfecha por pensar que mis huerfanitos comieron tanto con el banquete de carne, frutas, chocolates y refrescos que les di que los chiquitos se quedaron dormidos cual borrachitos sin terminar de comer y sin poder pararse de la silla.
He sido orinada por un mono guindando de un árbol…
Por poco atropello a una cebra en la carretera…
He deseado tener 20 brazos para abrazar a todos los niñitos al mismo tiempo y que no peleen por tocarme…
He descubierto que el mejor juguete que pude traer a África fue mi pelo largo que casi llega hasta la cintura… los chamos no se cansan de jugar con él.
Me he reído cuando los chamos me ven las venas en los brazos y piensan que tengo una Nyoka (culebra) dentro del cuerpo… nunca han visto venas y no tienen la más mínima idea de para qué existen.
He caminado por campos sembrados de maíz que no dan ningún fruto desde hace 2 años debido a la sequía, he visto el hambre y la desesperación en la cara de sus dueños… inolvidable la cara de una mujer con sida que tuvo que entregarnos a su hijo porque no ha cosechado nada y no tiene con qué alimentarlo y enviarlo al colegio. Actualmente estamos en ESTADO DE EMERGENCIA por la sequía y escasez de alimentos, la gente se está muriendo de hambre. Además hay huelga nacional de maestros públicos… las aulas están vacías…
Pero lo mejor de lo mejor de todo, es que he empezado a cambiar para siempre la vida de mis niñitos y he conocido al menos 4 personas inigualables, pobres pero capaces de quitarse el pan de la boca para darle de comer a mis chamos, pobres pero con más riqueza mental y espiritual que el 95% de las personas que conozco... He formado un equipo de trabajo con ellos: una maestra, un cura, una cuidadora y un abogado... Y hemos creado una junta directiva paralela al orfanato para asegurarnos que no le falta nada a los chamos... Amo mi vida, amo las aventuras de cada día y no le digo que no a nada!!!
Cuando llegué acá pensé que mi trabajo estaría limitado a los chamos y sus actividades diarias, pero cada día me asombro de las dimensiones que esta experiencia está tomando… paso todo el día ocupada, planificando, organizando y trabajando con distintos sectores de la comunidad. La gente confía en mí, me abre las puertas de sus hogares, se deja ayudar y la verdad es que n
La verdad es que yo nací para esto, para rebelarme ante las órdenes y reglas injustas. Basta con solo ver un abuso o una injusticia para que se me dispare toda la irreverencia y el cuestionamiento que hay en mi, para tener la claridad de discernir la mejor vía de acción, sin miedos y con mucha determinación. A pesar de mi dieta tan desbalanceada, me despierto con una energía voraz, dispuesta a comerme el mundo, a sobrellevar cualquier obstáculo, a hacer los sueños de esta gente realidad y de esta forma hacer los míos también. Nada más por las cosas que he vivido en estas semanas, les puedo decir que toda esta experiencia africana ya VALIÓ LA PENA!
No puedo irme de aquí… no todavía… se supone que debería irme la próxima semana a otro país, pero eso no va a suceder. Me enamoré de mi trabajo, de la gente, de mis niñitos, del futuro que estoy soñando para ellos, de mi nuevo estilo de vida y de quien soy y lo que hago en estas tierras.
Ya sé que me advirtieron que esto iba a pasar, pero nunca pensé que después de tanto tiempo que llevaba sin sentir que pertenecía a ningún lugar y a ninguna gente, iba a comprometerme por completo con algo, e iba a encontrarle el sentido a tantas cosas de manera tan fácil.
Pronto les contaré de los nuevos proyectos con los chamos. A todos los que quieran ayudar, les cuento que voy a necesitar muuuuucha ayuda y que los proyectos son espectaculares y harán la diferencia en la calidad de vida de los chamos.
Aquí estoy y aquí me quedo!!!!!
Raquel Ruiz Tognetti
22 de Enero de 2009
Sunday, December 21, 2008
21 Dias en Africa
Estos días han sido de muchísima reflexión y silencios. He invertido muchísimo tiempo en procesar las injusticias y a menudo me encuentro con un nudo en la garganta por las cosas que veo. Por otra parte, sigo feliz de estar acá, para eso vine: para ver, sentir, procesar y luchar contra las injusticias. Sin embargo tengo que administrarme muy bien, cada día es una aventura.
El centro de la ciudad de Nairobi fue mucho más lindo de lo que esperaba. Es una ciudad limpia, con reglas estrictas que la gente cumple y por fin vi algunos semáforos!. Es triste ver que una capital del quinto mundo esté más limpia que Caracas, y además ver que la gente sí respeta las normas. ¿Qué C•”$%&// fue lo que hicimos tan mal para dejar caer a nuestra Caracas en semejante desidia e inmundicia?. Por el centro de Nairobi se puede caminar tranquilamente y no hay malos olores. Vaya usted a caminar por el centro de Caracas. Además los supermercados de Nairobi tienen más cosas que los de Caracas: conseguí queso crema, mi cereal favorito y yogures de todos los sabores y colores. Por cierto, si quieres encontrar a toda la gente blanca de Kenia (mzungus) solo tienes que ir a un supermercado… todos tenemos el chip consumista implantado en el cerebro.
Bueno, a lo que iba. Llegué al distrito de Kajiado el 2 de diciembre en la tarde. Pasé por 2 grandes aldeas, extremadamente polvorientas y caóticas: Rongai y Kiserian. Los pueblos aquí son todos iguales: tienen unas extrañas farmacias, extraños abastos (que ellos llaman “supermercados” pero nada más alejado de la realidad), como 3 cybers (en los que la velocidad de internet es como para arrancarse los pelos de la desesperación), un mercado popular de tarantines (en los que se venden legumbres frescas llenas de hepatitis A, ropa y zapatos usados, etc). La primera vez que fui a uno de estos pueblos, estaba tan asustada como si estuviera en un mercado en Petare o en el Cementerio. La segunda vez, seguí asustada. Ya comprendí que voy a estar asustada cada vez que vaya y esto se debe a mi color de piel. Llamo demasiado al atención, no hay forma de que deje de ser Mzungu.
Como quisiera ser un camaleón y cambiar mi color de piel a negra. Estoy sufriendo las consecuencias de un estereotipo basado en la raza. Para esta gente soy un billete andante de 100$. ¡Que difícil es lograr que me vean como alguien que vino a prestar ayuda, más que monetaria, humanitaria!. Aunque en el fondo sí, soy millonaria al lado de esta gente, pero yo solo quiero ser normal.
No ha habido ningún trato hostil, solamente demasiado pacífico, pero sospechosamente agradable y agobiante. Todo el mundo quiere algo del mzungu. Me toma mucho tiempo descifrar quiénes verdaderamente necesitan y quiénes no. Con los niños es diferente, porque todos en verdad necesitan algo y sus intereses son mucho más puros. Por donde camino no dejo de oír a los niños gritando “Mzungu Jaguar yú? Jaguar yú? Jaguar yú?” no creo que sepan qué significa porque cuando respondo “I´m fine thank you” ellos vuelven a preguntar. Esta es una escena tal cual de la película “el Jardinero Fiel” y créanme, en la realidad es totalmente así.
Pues bien, después de pasar estas aldeas, entré en la Gran Sabana (tal cual) y en medio de la nada encontré al orfanato, a 500mts está la casa donde vivo, que es de la directora del orfanato. Es una casa de campo, muy grande, con muchos cuartos, la mejor casa en la que he estado en toda Kenia. La directora del orfanato es viuda de un parlamentario (de ahí salió el dinero) y fue la que donó las tierras para el orfanato. Apenas llegué me preguntó si estaba casada y si quería casarme con su hijo mayor. Thanks, but no thanks. Todo parecía tan perfecto ese día, sobretodo porque en esta zona no hay mosquitos!...hasta que empecé a descubrir que esta señora tiene mucho que esconder y una vez que los voluntarios se van, va al orfanato y se lleva lo que los voluntarios hayan dejado en él que sea de valor. Por ejemplo, un voluntario compró un cd player para los chamos y ahora el reproductor está en el cuarto de una de sus hijas. Y la señora tiene dinero para comprarse un mercedes.
Todos los proyectos que me había planteado los he ido adaptando a esta situación, rediseñándolos en función de qué es lo que esta señora no les va a quitar a estos niños cuando yo me vaya. No crean que este caso es la excepción, Kenia está inundada en corrupción. Tengo que convivir con muchísima mano izquierda y respirar profundo, pero no pienso irme de aquí antes de tiempo, lo que tengo es que darle la vuelta a los proyectos y beneficiar únicamente a los niños.
EL ORFANATO
El orfanato es un sitio limpio y agradable con muchísimas áreas verdes… una cancha imaginaria de futbol, una de voleibol, un huerto de espinacas y maíz, un gallinero y alguna vacas. Casi se autogestiona solo.
Los chamos son 24, desde 2 años hasta 14. Son lo máximo! Los niños más agradecidos y educados del planeta. Se portan de lo mejor, ayudan en las tareas del hogar, van al colegio, son obedientes, nunca se quejan y nunca piden más de lo que se les da. Además se llevan de lo mejor entre sí, casi nunca pelean, se protegen y se cuidan unos a otros. Aun cuando no tienen nada, comparten sin ningún problema. Ahora están de vacaciones escolares, pero igual tienen muchas labores que hacer en el orfanato.
Aquí son felices. Felices desde la ignorancia de que existe un mundo ¿mejor?. Algunos parientes han venido a buscar a algunos para pasar la navidad, y ninguno se quiere ir, algunos se van llorando… y yo lloro con ellos sin que ellos lo sepan. Samuel, de 14 años, se escapa los 1ro de enero y camina como 20 km para volver al orfanato.
Por supuesto que tengo mis preferidos:
Jeremia (de 3 años), es un gordito (el único) y esto se debe a que es el primero de la fila a la hora de la comida, y le sirven lo mismo que a todos. Come con gusto!. Es un desastre… pero es demasiado cariñoso.
Kanini (de 6 años), es un malandro, el que peor se porta. Tiene la mejor carcajada que haya oído jamás. Se para durante horas frente al único microscópico espejo del orfanato, a ensayar poses y muecas de monstruo para asustar a los demás.
William (de 5 años), tiene problemas de crecimiento y la segunda mejor carcajada del planeta porque es hermano de Kanini. Se escapa del orfanato y corre como Carl Jhonson cada vez que me ve llegar para brincarme encima y ser el primero en saludarme.
Naserian (de 6 años), es la niña más dulce del universo. Tiene una cardiopatía congénita y necesita con urgencia 15.000$ para una operación. Estoy tratando de conseguir que una ONG australiana cubra los gastos operatorios y postoperatorios.
Njenga (de 10 años) es epiléptico y tiene retardo mental. Cuando llegó al orfanato no podía ni caminar. Ahora corre y se pasa todo el día jugando con una pelota. Hemos creado una conexión especial, y si he aprendido algo de kiswahili ha sido gracias a él.
Entre los grandes está Emmanuel de 14 (es la figura paterna de los niños, lo obedecen y respetan), Lucy de 13 (una niña en un cuerpo de mujer, incapaz de matar una mosca, es otra mamá para los chamos). Ambos son los niños más buenos que conozco. No quisiera que les pasara nada malo y perdieran esa bondad.
Todos vienen agachando la cabeza cada mañana, esperando que les ponga la mano en la cabeza, es el saludo Maasai. Mis días transcurren jugando futbol en las mañanas (la primera semana fue de terror, no podía distinguir cuáles negritos eran de mi equipo y cuáles eran del equipo contrario, así que pasaba la pelota al azar… creo que propicié varios autogoles)… luego recogemos vegetales del huerto, ayudo a preparar el almuerzo (siempre es arroz con algún vegetal, el que haya) y luego en las tardes hacemos varias actividades un poco más serias, enmarcadas dentro de mis proyectos, o vamos al bosque a buscar madera para la fogata. En el descanso todos quieren tocarme el pelo y peinarme, hasta los varones, jeje.
Simplemente llenan mi vida, los extraño cuando no los veo y ellos a mi. Por ellos estoy aquí.
El orfanato tiene dos cuidadoras, una excelente (Emily) y una no tan buena a la que no le interesa para nada cuidar niños, ni siquiera a su propia hija, pero es prima de la directora). El amor y los valores que Emily les da es su mayor factor protector.
PROYECTOS
1. Les entregué parte de las donaciones que todos me dieron e invierten bastante tiempo pintando y haciendo manualidades.
2. Tuve que comprarle zapatos a todos (sé que es solo darles y crear dependencia, pero esto es un estándar mínimo de humanidad, y estos chamos caminan 6 km todos los días). Diez de ellos no tenían ninguno y al resto se le salían los dedos por todas partes. Cuando me di cuenta
que la directora no pensaba comprarle zapatos y que era poco probable que después de 2 meses les quitaran los zapatos, fui y se los compré yo. Ni se sabían las tallas, tuve que marcarles el pie en una cartulina.3. Inicié un proyecto de mantenimiento de las instalaciones, con la ayuda de ellos mismos. Que involucró la construcción de letreros para cada área del orfanato (los que habían eran de papel y a mano). Los chamos me ayudaron a hacerlos y a pegarlos y los cuidan muchísimo y además el proyecto involucra pintar unos murales (en eso estoy trabajando).
4. Los llevé de paseo a Nairobi, al orfanato de animales. Fue algo bastante simbólico y los chamos todavía hablan de eso.
5. He comenzado a “medir” y a estimular habilidades cognitivas con rompecabezas y otras actividades. Se han hecho adictos a los rompecabezas y estoy haciendo un campeonato de rompecabezas, lo cual los ha motivado muchísimo y ha entrenado en la actividad, esperando que mejoren sus habilidades motoras, perceptivas y cognitivas.
6. Les daré un poco de educación sexual a los mayorcitos pues no tienen ni idea del asunto. Un poco de prevención de ETS.
7. He diseñado un pequeño taller de higiene dental con el apoyo de colgate y las donaciones que me dieron.
8. Tengo que diseñar una campaña ambiental y de recolección de basura (todos los kenianos botan la basura donde les place (excepto en Nairobi, donde las multas son muy altas), y las cuidadoras también tiran la basura en el suelo, modelando eso en los niños. Si alguien quiere ayudar con imágenes y contenido para la presentacion en power point sería genial.
9. Había otro proyecto de comprarles un teclado para practicar las canciones de la iglesia, pero creo que la directora lo quiere para ella.
A pesar de esta situación de corrupción, hay muchísimas cosas que puedo hacer por ellos, además del amor y la atención que les brindo.
AHORA VAMOS CON LA COMIDA
La comida keniana es super variada: arroz con frijoles verdes, arroz con frijoles rojos, arroz con frijoles blancos, arroz con frijoles negros, arroz con frijoles marrones… con gran esmero en degustar el paladar… poniéndole extracto de carne, extracto de pollo, hueso de carne, hueso de pollo y eso sí, como 3 cucharadotas de grasa vegetal (si no tooooodo el mundo estaría en el hueso… aunque casi todos lo están).
Como verán, la comida es netamente de supervivencia, ni gusto tiene (aunque los Kenianos la disfrutan un montón, les encanta comer con las manos y raspar los desnutridos huesos… hasta los pudientes). En serio, he comenzado a ver a todo el mundo en forma de bistec, como el león de Madagascar. Gracias a Dios también presupuesté que cada cierto tiempo tendría que darme un gustazo con la comida. Ya me metí en “Carnivores restaurant” que está entre los 50 mejores restaurantes del mundo… probé el cocodrilo, la avestruz y otras cosas más… pero nada de jirafas, ni cebras.. están prohibidas… además son tan cuchis! (la verdad es que ya estaba llena, si no me hubiera mordido hasta mi propio brazo). Creo que he adelgazado un poquito, pero los voluntarios no adelgazan, la grasa vegetal que le ponen a las comidas más bien los hace engordar).
LOS SAFARIS
Como el chiste del maracucho con la nieve… empecé el safari al Maasai Mara tomándole foto a cuanta ramita y animal viera… Mirá la cebraaaaaaaa!!! Y 50 fotos a la cebra… al tercer día ya estaba gritando “quitá a la X•”$&/ cebra del camino o si no pasále por encima!!!!” creo que tres días fue suficiente. Son super extenuantes, imagínense estar todo el día andando sobre una carretera de granzón.

Lo que sí no dejó de impresionarme fue ver a los leones y a las cheetah tan cerca de mi, son demasiado espectaculares, elegantes e imponentes, demasiada adrenalina. El rey león se basó por completo en Kenia y en la sabana del Maasai Mara, todos los paisajes existen tal cual. Los pumbas existen y de verdad parecen de caricatura. El león es en serio el rey de la selva y hakuna matata literalmente significa “No hay problemas” en kiswahili, además es una filosofía de vida de los kenianos, esta gente no se estresa por nada (algo no tan positivo cuando tu vida y tu seguridad depende de estos individuos, jeje, es en serio, no evalúan bien los riesgos o se hacen los inocentes).
EL KISWAHILI
Pena! Pena es lo que doy!!!! No puedo diferenciar ninguna palabra, jeje… es como volver a la etapa del balbuceo. Para empezar: 6 se dice sita y 9 tisa… hay otras como kata, taka, akta… ni idea de qué va con qué, jeje. Ya descubrí que mi facilidad para los idiomas solo se aplica para las lenguas latinas y anglosajonas. That´s it!. Pero bueno, esperemos que para cuando me vaya, mi vocabulario haya incrementado por lo menos a 20 palabras. Hakuna matata no cuenta, es muy fácil.
LOS MAASAI
Fue super emocionante ir a una aldea Maasai y ver cómo viven. Hasta salí con una propuesta de matrimonio. Pero… thanks…but no thanks. Después de haber visto como viven… no creo que pueda dormir ahí ni una noche: el olor, las moscas, las casas sin ventanas…. Interesantísimo pero ni de broma. Materia vista!!!
EL SIDA
Hace falta ver para creer los estragos del sida en África, la imaginación no da para tanto. Cada aldea tiene al menos tres orfanatos… la mayoría son huérfanos del sida. Es un problema mayor, es parte de la cultura. Lo lamentable es que va a seguir siendo una epidemia. El problema es de creencias y actitudes, más que desinformación. Sí, en algún momento el problema era que los medicamentos no llegaban y que la gente estaba desinformada, pero les cuento que ojalá fuera eso.
En la actualidad, los medicamentos existen y la información también. El problema es otro. A pesar del bajísimo costo de los condones, la gente se resiste a usarlos (esto sucede en muchas partes), pero no solo eso, la gente se resiste a hacerse el examen del sida, aun habiendo sospechas importantes, pero no solo eso, una vez que se saben infectados, deciden permanecer callados y no decirles a sus parejas, y no solo eso, deciden seguir siendo promiscuos. Por supuesto que la cosa es una epidemia! Y va a seguir siendo!. Al decidir permanecer callados y “negar” el problema, no toman sus medicamentos y como consecuencia, se dan muchísimas mas muertes…
Hay otros aspectos culturales que potencian la epidemia como la poligamia, la circuncisión tanto masculina como femenina. Respiren profundo. ¿Cómo cuestionar esas prácticas ancestrales tan arraigadas en una cultura? Son demasiados vectores.
PROXIMOS VIAJES
Ahora me voy de visita a un campo de refugiados Kikuyu (esta fue la tribu víctima de la violencia postelectoral en diciembre del año pasado). Aunque supuestamente la situación de violencia está controlada, estas personas se niegan a volver a sus casas, por temor a represalias.
Los kikuyu son la tribu de mayor presencia en el país. Desde la independencia han gobernado al país. En el parlamento, su presencia mayoritaria había sido muy injusta con las otras tribus. Cuando el actual presidente kikuyu (“reelecto” en 2007) se robó las elecciones el año pasado, la gente arremetió contra los kikuyus de a pie, debido a que el odio ha estado gestándose por varios años. El cochino poder, como siempre.
Aparentemente, los kenianos, de trayectoria pacífica, han sabido resolver sus diferencias y aprender de sus errores, a raíz de la violencia del año pasado. Modificaron el porcentaje de posiciones en el parlamento que tenían los kikuyus, e incorporaron a otras tribus que no tenían ninguna presencia, para hacerlo más plural. Por los momentos la gente está más satisfecha y la victoria de Obama los ha hecho unirse más y los ha llenado de optimismo.
En estos días hubo algunas manifestaciones políticas solicitando que los parlamentarios paguen impuestos (los pobres sí pagan impuestos pero los parlamentarios no… que injusto). Hubo algunos detenidos porque manifestaron en zonas de seguridad, pero nada para alarmarse.
Pasaré las navidades en Mombasa, en la costa, una zona super turística con mucha presencia hindú y musulmana. Me voy con los voluntarios que ya son como familia, porque en verdad los Kenianos no son tan buenos anfitriones y son super cerrados. Por los momentos tengo más cosas en común con personas de Australia, USA, Canadá y Singapur. Luego recibiré el año en Lake Naivasha.
De todo corazón deseo que pasen una feliz navidad!!!! Solo les pido que hagan una limpieza de closet! No se llenen de peroles!!! Piensen que hay muchas cosas que traerían felicidad a un hogar pobre que ustedes ya no usan.
Valoren cada hallaca, cada comida… den gracias a Dios por nacer en el país que nacieron, con sus problemas y todo… y agradezcan la cena navideña en toda su variedad!!! Mis niñitos van a comer arroz con frijoles… como todos los 365 días del año.
FELIZ NAVIDAD!!! Y QUE EL 2009 LES TRAIGA MUCHAS BENDICIONES!!!!
Los quiero y extraño (todavía no tanto). Aquí estoy y aquí sigo!!!! Feliz de estar aquí!!!! Y mucho de esto se lo debo al apoyo que me han dado.
Raquel Ruiz Tognetti
21 de Diciembre de 2008
Tuesday, December 2, 2008
La llegada a Africa 02/Dic/08
La llegada a Kenya ha sido tal como imaginaba!!!! Fue como llegar al aeropuerto de Porlamar y trasladarme hacia El Valle de la Isla de Margarita. Las vías principales son demasiado estrechas como para ser llamadas “vías principales” y las calles están llenas de huecos, al mejor estilo venezolano. Hasta el momento no he visto ningún semáforo. Por otro lado, el clima es excelente: 20 grados centígrados sin humedad.
No se imaginan la alegría que sentí al llegar, poner los pies en el aeropuerto fue como certificar que los sueños sí pueden hacerse realidad. Lo que pensé en ese momento fue “no importa si me va bien o me va mal, si es lo que espero o no, he trabajado muy duro por esto y cumplirlo me llena más que cualquier cosa, estar aquí, con 5 maletas integras es ya un logro para mi”.
Lo que más me gusta de conocer por primera vez un país es su olor, y el olor de África es como imaginaba, una mezcla de desierto con raza negra.
A la salida de la aduana (que no me revisó nada a pesar de que llegué como con 20 maletas) me estaba esperando un chofer de la ONG y otro voluntario canadiense que es médico y que nunca antes había salido de Canadá. Me puso de buen humor saber que no era la persona en mayor estado de shock en ese momento.
La llegada a mi casa temporal (hasta que sea transferida al proyecto en Kajiado) estuvo llena de sorpresas. Atravesamos 2 alcabalas y entramos a una urbanización de casas que son parte de unas canchas de golf, lo cual creo que se lee en todas las culturas como que “pertenece a un alto nivel socioeconómico”, y así fue, aunque las casas parecen más bien como de clase media venezolana (los caminos y casas se parecen a los de Hotel Rwanda).
A mi llegada (sábado a las 11 de la noche) no había nadie esperándome, pero pronto arribó mi nueva familia, conformada por el papa (que trabaja coincidencialmente en Total de Kenya y con quien intercambié una agradable conversación petrolera), la mamá: Virginia, la propia negra imponente de 1.85 metros de estatura con un vestido y turbante muy elegante y un tremendo trasero. Hermosísima, haciéndole gala a su raza. 2 niñas: Ida, de 11 años y Elsy de 9 años. Ambas extremadamente maduras y centradas para su edad, según mi patrón de comparación.
La casa por dentro para mi fue un poco decepcionante, tenía otras expectativas por las señales de seguridad, el estado de los carros, etc… me pareció que encontraría un nivel de vida superior. Pero los muebles son como de los años 70 (ya he constatado que son así en varias casas, y esos son los que venden en la calle). Las cocinas parecen como las que conseguirías en un barrio o en un pueblo venezolando, solo son funcionales y nada orientadas a la estética, igual los muebles. Al mejor estilo venezolano, hay un pantalla plana en la sala y un reproductor de sonido y dvd, pero ningún adorno, solo algunas tallas de animales salvajes en madera. Lo mismo aplica para los cuartos, hasta ahora, el único lujo es la pantalla plana.
El único baño de la casa deja muchisimo que desear, en realidad me los esperaba así, pero no en la clase alta kenyana… de verdad quedé preocupada con el nivel de vida… no hay lavadoras ni en la clase alta, la poceta está rota… Si ese es el nivel de vida que un sueldo petrolero puede comprar, la diferencia con Venezuela es brutal, no solo por el poder adquisitivo, sino también porque si en realidad tienes mayor poder adquisitivo del que he visto hasta ahora, no hay realmente una oferta en el mercado, que permita que eleves tu nivel de vida. Creo que la gran diferencia entre la gente que tiene dinero y la que no es la cantidad que invierten en la educación, y en la posibilidad de asistir a la universidad, no tienen otra cosa en qué invertir, la gente no vive bien, no tienen comodidades ni lujos (aunque he descubierto que en la clase “alta” es frecuente encontrar a empleadas domésticas).
La mayor sorpresa hasta ahora es que la gente sí sabe dónde queda venezuela y las niñitas de la casa han visto como 500 novelas venezolanas y me recitaron todos los nombres posibles de los protagonistas: Carlos Eduardo, Ricardo, Pedro, Andrés Alfredo, Carmen Cecilia, Luisa Fernanda, Andreina, Esmeralda… no paraba de reírme. Cuando les dije que mi mama se llamaba Ana, mi papa Rafael y mi hermana Rebeca, casi les dio un infarto de la emoción.
No solo eso, sino también que la moda de Hannah Montana, Jonas Brothers, Rihana y Beyoncé, también ha llegado a África. Por Dios Santo! Alguien que apague a la Globalización!... ¿o mejor no?... lo que hace la tv por cable…
Bueno, bueno, la primera visión de día de Nairobi fue en el camino hacia la iglesia. Mi familia es evangélica y los domingos son literalmente invertidos en la Fiesta del señor. Estaba cansadísima pero por supuesto que no iba a rechazar la invitación. No se imaginan lo que sentí cuando entré en la iglesia! 500 personas vestidas de domingo, cantando (espectacularmente, no pierdan de vista la extraordinaria musicalidad de la raza negra) canciones religiosas con tremendo órgano y con un ritmo africano que esperaba que me pararía los pelos, pero no tanto como en realidad sucedió. Todo el mundo cantando y bailando, alabando al Señor y viendo a la extraña Muzungu (así llaman a cualquiera que no es negro y por-lo-tanto debe ser adinerado), o sea yo… En realidad esta muzunga lo que quería era llorar de la emoción… además de aprender instantáneamente a hablar en Kiswahili para cantar con ellos. Todos me miraban fijamente y esperaban de mi algún trato especial: una sonrisa, que los tocara, que les diera la mano, etc… De repente una niña de 2 años corrió hacia mi levantando los brazos y sonriendo para que la cargara y así inauguré mi viaje; todos los niños querían que los cargara y yo feliz de abrazarlos porque son demasiado bellos. Por todo esto, ya valió la pena venir!
El día de ayer finalmente conocí al resto del grupo de voluntarios que son tal cual imaginaba: 2 gringas (una de California que estudia psicología y otra de Boston que tiene como 45 años, está casada y tiene hijos grandes, es un personaje! y será mi compañera en Kajiado por 2 semanas), el canadiense que nunca había salido de su país, una australiana (a la pobre le perdieron las maletas…), una de Singapure, uno de Slovenia (vecino de mis tíos italianos y que también es fan de las novelas venezolanas… me recitó las frases más comunes de las novelas: Callate! Lo nuestro no puede ser Esteban Alejandro! Olvidame! Besame!... fan de Kassandra… no sé si se acuerdan pero esta novela marcó historia en la antigua Yugoslavia, la gente pagaba para que le contaran los capítulos más avanzados en la frontera con algún país vecino en que ésta iba más adelantada…. Me contó que hay un gentío que se llama Esmeralda después de la novela y que siempre espera ver a las Misses venezolanas).
Como dato curioso les cuento que tardé 3 días en sentarme a comer en familia, usar un cuchillo y un tenedor, y en ver una servilleta. Tuve que comer carne y arroz con cuchara, no sé qué tiene esta gente en contra del uso del tenedor!!!! La comida, en esencia es muy parecida a la venezolana… hasta encontré a la arepa africana, se llama “Ugali” pero cómo extraño al clight de te con limón y a las milanesas de mi mama!!!
Otro dato curioso es que los Kenianos han fortalecido su autoestima con la llegada de Obama a la presidencia de EU y ahora todos los niños quieren ser presidente!!.
No se imaginan la alegría que sentí al llegar, poner los pies en el aeropuerto fue como certificar que los sueños sí pueden hacerse realidad. Lo que pensé en ese momento fue “no importa si me va bien o me va mal, si es lo que espero o no, he trabajado muy duro por esto y cumplirlo me llena más que cualquier cosa, estar aquí, con 5 maletas integras es ya un logro para mi”.

Lo que más me gusta de conocer por primera vez un país es su olor, y el olor de África es como imaginaba, una mezcla de desierto con raza negra.
A la salida de la aduana (que no me revisó nada a pesar de que llegué como con 20 maletas) me estaba esperando un chofer de la ONG y otro voluntario canadiense que es médico y que nunca antes había salido de Canadá. Me puso de buen humor saber que no era la persona en mayor estado de shock en ese momento.
La llegada a mi casa temporal (hasta que sea transferida al proyecto en Kajiado) estuvo llena de sorpresas. Atravesamos 2 alcabalas y entramos a una urbanización de casas que son parte de unas canchas de golf, lo cual creo que se lee en todas las culturas como que “pertenece a un alto nivel socioeconómico”, y así fue, aunque las casas parecen más bien como de clase media venezolana (los caminos y casas se parecen a los de Hotel Rwanda).
A mi llegada (sábado a las 11 de la noche) no había nadie esperándome, pero pronto arribó mi nueva familia, conformada por el papa (que trabaja coincidencialmente en Total de Kenya y con quien intercambié una agradable conversación petrolera), la mamá: Virginia, la propia negra imponente de 1.85 metros de estatura con un vestido y turbante muy elegante y un tremendo trasero. Hermosísima, haciéndole gala a su raza. 2 niñas: Ida, de 11 años y Elsy de 9 años. Ambas extremadamente maduras y centradas para su edad, según mi patrón de comparación.
La casa por dentro para mi fue un poco decepcionante, tenía otras expectativas por las señales de seguridad, el estado de los carros, etc… me pareció que encontraría un nivel de vida superior. Pero los muebles son como de los años 70 (ya he constatado que son así en varias casas, y esos son los que venden en la calle). Las cocinas parecen como las que conseguirías en un barrio o en un pueblo venezolando, solo son funcionales y nada orientadas a la estética, igual los muebles. Al mejor estilo venezolano, hay un pantalla plana en la sala y un reproductor de sonido y dvd, pero ningún adorno, solo algunas tallas de animales salvajes en madera. Lo mismo aplica para los cuartos, hasta ahora, el único lujo es la pantalla plana.
El único baño de la casa deja muchisimo que desear, en realidad me los esperaba así, pero no en la clase alta kenyana… de verdad quedé preocupada con el nivel de vida… no hay lavadoras ni en la clase alta, la poceta está rota… Si ese es el nivel de vida que un sueldo petrolero puede comprar, la diferencia con Venezuela es brutal, no solo por el poder adquisitivo, sino también porque si en realidad tienes mayor poder adquisitivo del que he visto hasta ahora, no hay realmente una oferta en el mercado, que permita que eleves tu nivel de vida. Creo que la gran diferencia entre la gente que tiene dinero y la que no es la cantidad que invierten en la educación, y en la posibilidad de asistir a la universidad, no tienen otra cosa en qué invertir, la gente no vive bien, no tienen comodidades ni lujos (aunque he descubierto que en la clase “alta” es frecuente encontrar a empleadas domésticas).
La mayor sorpresa hasta ahora es que la gente sí sabe dónde queda venezuela y las niñitas de la casa han visto como 500 novelas venezolanas y me recitaron todos los nombres posibles de los protagonistas: Carlos Eduardo, Ricardo, Pedro, Andrés Alfredo, Carmen Cecilia, Luisa Fernanda, Andreina, Esmeralda… no paraba de reírme. Cuando les dije que mi mama se llamaba Ana, mi papa Rafael y mi hermana Rebeca, casi les dio un infarto de la emoción.
No solo eso, sino también que la moda de Hannah Montana, Jonas Brothers, Rihana y Beyoncé, también ha llegado a África. Por Dios Santo! Alguien que apague a la Globalización!... ¿o mejor no?... lo que hace la tv por cable…
Bueno, bueno, la primera visión de día de Nairobi fue en el camino hacia la iglesia. Mi familia es evangélica y los domingos son literalmente invertidos en la Fiesta del señor. Estaba cansadísima pero por supuesto que no iba a rechazar la invitación. No se imaginan lo que sentí cuando entré en la iglesia! 500 personas vestidas de domingo, cantando (espectacularmente, no pierdan de vista la extraordinaria musicalidad de la raza negra) canciones religiosas con tremendo órgano y con un ritmo africano que esperaba que me pararía los pelos, pero no tanto como en realidad sucedió. Todo el mundo cantando y bailando, alabando al Señor y viendo a la extraña Muzungu (así llaman a cualquiera que no es negro y por-lo-tanto debe ser adinerado), o sea yo… En realidad esta muzunga lo que quería era llorar de la emoción… además de aprender instantáneamente a hablar en Kiswahili para cantar con ellos. Todos me miraban fijamente y esperaban de mi algún trato especial: una sonrisa, que los tocara, que les diera la mano, etc… De repente una niña de 2 años corrió hacia mi levantando los brazos y sonriendo para que la cargara y así inauguré mi viaje; todos los niños querían que los cargara y yo feliz de abrazarlos porque son demasiado bellos. Por todo esto, ya valió la pena venir!
El día de ayer finalmente conocí al resto del grupo de voluntarios que son tal cual imaginaba: 2 gringas (una de California que estudia psicología y otra de Boston que tiene como 45 años, está casada y tiene hijos grandes, es un personaje! y será mi compañera en Kajiado por 2 semanas), el canadiense que nunca había salido de su país, una australiana (a la pobre le perdieron las maletas…), una de Singapure, uno de Slovenia (vecino de mis tíos italianos y que también es fan de las novelas venezolanas… me recitó las frases más comunes de las novelas: Callate! Lo nuestro no puede ser Esteban Alejandro! Olvidame! Besame!... fan de Kassandra… no sé si se acuerdan pero esta novela marcó historia en la antigua Yugoslavia, la gente pagaba para que le contaran los capítulos más avanzados en la frontera con algún país vecino en que ésta iba más adelantada…. Me contó que hay un gentío que se llama Esmeralda después de la novela y que siempre espera ver a las Misses venezolanas).
Como dato curioso les cuento que tardé 3 días en sentarme a comer en familia, usar un cuchillo y un tenedor, y en ver una servilleta. Tuve que comer carne y arroz con cuchara, no sé qué tiene esta gente en contra del uso del tenedor!!!! La comida, en esencia es muy parecida a la venezolana… hasta encontré a la arepa africana, se llama “Ugali” pero cómo extraño al clight de te con limón y a las milanesas de mi mama!!!
Otro dato curioso es que los Kenianos han fortalecido su autoestima con la llegada de Obama a la presidencia de EU y ahora todos los niños quieren ser presidente!!.
El día de hoy tuve un tur por la ciudad de Nairobi y fui a un orfanato de animales. Ahora me transferirán a mi casa permanente en Kajiado, que queda a una hora y media de Nairobi. El fin de semana del 12 de diciembre es el día de la independencia de Kenya y como es fin largo, me voy de tur con los voluntarios a Masai Mara National Reserve, estoy muy emocionada por conocer a los Masai, aunque ya conocí a uno en la iglesia.
A menudo me encuentro sonriendo sin ninguna razón, aunque en el fondo es lo que uno obtiene cuando uno vive exactamente lo que quiere vivir. Estoy donde quiero estar!
Si vivo cosas buenas o cosas malas, todas están cargadas de la magia de aventurarse a lo desconocido.
Raquel Ruiz Tognetti
2 de Diciembre de 2008
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